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Lunes, Noviembre 23, 2009
La historia de la computación (Tercera entrega)
Por: Gamers-On

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Mientras el mundo se daba en la jeta en medio de la segunda guerra mundial, el obstinado Konrad Zuse luchaba, en cambio,

por crear su seguidilla de computadores Z2, Z3, Z4, … y así hasta que le alcanzó la vida.

Por otro lado teníamos al profesor John Atanasoff quien, con la ayuda de Clifford Berry, construyó la ABC (Atanasoff Berry Computer). Un aparato que surge como resultado de las tediosas jornadas de trabajo necesarias para efectuar cálculos por el señor Atanasoff en las calculadoras mecánicas Monroe disponibles hasta el momento. Atanasoff, impaciente por el tiempo que perdía en estas calculadoras mecánicas, empezó a investigar el funcionamiento de las calculadoras Monroe esclavas y las máquinas tabuladoras de IBM.

Una noche fría durante el invierno de 1937 mientras se empacaba unos whiskys en una taberna cercana a su casa, don Atanasoff escribe en una servilleta de papel los principios básicos que debería tener una nueva calculadora que fuera más eficiente que las que le habían hecho perder tanto tiempo hasta el momento. Los 4 principios eran:

  • El nuevo aparado debía utilizar la electrónica y la electricidad
  • Debían usar números binarios
  • Utilizaría condensadores como elementos de almacenamiento
  • Las operaciones lógicas serían calculadas de forma directa

Con su servilletica en el bolsillo y algunos lamparazos en su cabeza, don Atanasoff llegó a su casa y le dijo a su mujer Lura, en ese lenguaje que solo los borrachos entienden, “soy un genio y tengo que hacer chichí”.

Después de su epifanía, Atanasoff estaba listo para iniciar la construcción de su máquina, cuenta su proyecto en la Universidad de Iowa, donde trabajaba como profesor, y estos le dan 650 dólares para el arranque. También consigue que un estudiante de ingeniería elécrica le ayudara con su proyecto, este era Clifford Berry. Ambos empezaron a trabajar en el proyecto en el sótano del entonces Iowa State College; para noviembre de 1939 la ABC estaba lista para la primera demostración en la que ya sumaba y restaba dos números de hasta 25 dígitos.

Para entonces, la ABC pesaba 320 kilos, tenía por dentro 1.6 kilómetros de cable, 280 tubos de vacío y ocupaba el espacio de un escritorio.

La ABC fue la primera computadora de la historia en utilizar circuitos electrónicos, un sistema binario para la aritmética, y separar las funciones de almacenamiento de as funciones de cálculo.

El dúo Atanasoff-Berry trabajó en la ABC hasta 1942, año en el que el profesor Atanasoff acepta un puesto en el Naval Ordnance Laboratory en Washington. Después de entonces el tema de la patente de la ABC se enreda y Atanasoff tendrá que verse en los juzgados con otros abuelos de la computación por el honor de ser el creador de la primera computadora eléctrica de la historia.

En Harvard, mientras tanto, el señor Howard H. Aiken construía un burrononón de computadora basada en la máquina analítica de nuestro amigo del siglo XVIII Charles Babbage. Esta nueva versión se llamaría Hardvar Mark I y contaría con (mucha atención a las especificaciones técnicas) 760.000 ruedas, 15.5 metros de largo, 2.4 metros de alto y 60 centímetros de ancho, más de 1.400 interruptores, un peso de apenas cinco toneladas y 800 kilómetros de cable que conectaban más de 3 millones de puntos al interior de la ultraportátil del momento.

La Mark I, que fue financiada en parte por IBM y desarrollada por la universidad de Hardvar, es catalogada como la primera computadora electromecánica. Utilizaba señales elctromagnéticas para mover sus partes mecánicas. No recibía sus programas en CD ni en DVD, en lugar de esto, contaba con un lector de tarjetas perforadas.

Pero todo este embrollo de cables, ruedas e interruptores tenía que servir para algo, la Mark I sumaba, restaba, multiplicaba y, también era capaz de almacenar hasta 72 números de 23 dígitos decimales de largo cada uno. El tiempo que se tomaba para hacer tres sumas o tres restas era de un segundo, para hacer una multiplicación se demoraba seis segundos y ya para una división se tomaba el tiempo de 15.3 segundos.

A pesar de su lentitud, la Mark I era utilizada para realizar cálculos complejos sobre trayectorias parabólicas de proyectiles, cálculos que no le sirvieron precisamente a los jugadores de tejo, en lugar de ello el bando de los aliados en la segunda guerra mundial pudo pronosticar de forma más precisa ataques.

Los primeros programadores de este monstruo fueron Grace Hopper, Richard Milton Block y Robert Campbell. Doña Grace tiene por cierto el título de la primera persona en desarrollar un compilador para un lenguaje de programación.

La construcción de la Mark I se inició en 1939, se terminó en 1943 y se presentó oficialmente en 1944, para dar paso luego a la Mark II, la III la IV y como seguramente en Hardvar NO conocen el dicho de “No hay quinto malo”, nunca hubo Mark V.

A doña Grace también le debemos el término ‘bug’ (insecto en inglés) para referirnos a los errores de los programas de software, el primero en la historia fue una polilla que se había posado muy oronda en una tarjeta perforada y no dejaba que la Mark II funcionara correctamente.

Para 1946 se viene la Electrical Numerical Integrator And Calculator, más conocida como la ENIAC, una señora computadora desarrollada por John Mauchly y J Presper Eckert y patrocinada por el ejército de los Estados Unidos, quienes necesitaban un aparatito para calcular tablas de disparo de artillería. El desarrollo de la ENIAC I fue llevado a cabo en la Escuela de Ingeniería Eléctrica Moore de la Universidad de Pensilvania con el nombre clave inicial de Project PX; su costo fue de medio milloncito de dólares.

Por el lado de configuración, tenemos que este tremendo aparato llamado ENIAC ocupaba 167 metros cuadrados, internamente operaba 17.468 tubos de vacío, 7.200 diodos de cristal, 1.500 relevadores, 70.000 resistencias, 6.000 interruptores, 10.000 condensadores y 5.000.000 de soldaduras; todo esto alimentado por 160 Kilowatios para poder calcular la potencia 5.000 de un número de hasta cinco cifras, en 1,5 segundos. O resolver 5.000 sumas y 357 multiplicaciones en apenas o 38 divisiones en un segundo; para darnos una idea, esto era mil veces más rápido que cualquier máquina inventada hasta el momento. Nada mal para un cerebro de 30 toneladas.

La ENIAC fue de los primeros aparatos que hemos visto a lo largo de esta que no hace parte del esfuerzo constante de un alma obstinada en sacar una idea adelante, en este prevaleció el interés y el apoyo económico del ejército de los Estados Unidos; todos los anteriores hacían parte del corazón, el alma, la vida y el sombrero de hombres que además de inteligentes eran dedicados, tenaces e incansables a la hora de llevar a cabo sus proyectos. A partir de este momento la industria se toma nuestra industria para hacerla crecer a grandes pasos.

En 1946 J Presper Eckert y John Mauchly crean la Eckert-Mauchly Computer Corporation, compañía que creara en 1949 la BINAC (Binary Automatic), una hermanita de la ENIAC que usaba cintas magnéticas para guardar información.

En 1950 la compañía de Eckert-Mauchly entra en problemas financieros y es adquirida por la Remington Rand Corporation, que la convierte en la división Univac de Remington Rand, y para el 21 de diciembre de 1950 lanza la Univac (UNIversal Automatic Computer).

La primera Univac I fue entregada a la Oficina de Censos de los Estados Unidos el 31 de marzo de 1951, después de lo cual fueron armadas 46 Univacs I más que fueron vendidas por un precio cercano al millón de dólares.

En 1952 una Univac I fue utilizada para predecir el candidato ganador de las elecciones de 1952 en Estados Unidos con tan solo el 1% de los votos, la Univac sentenció que Eisenhower sería el ganador, como efectivamente lo fue.

La Univac I original se encuentra hoy, cuan grande, pesada y monumental es, en el Smithsonian Institution, un museo que fundó el señor James Smithson y que cualquier ciudadano estadounidense, o colombiano con visa, puede visitar en Washington después de las 10 de la mañana.

La Univac era capaz de sumar en 120 microsegundos, multiplicar en 1.800 microsegundos (0.0018 segundos) y dividir en 3.600 microsegundos. Una proeza a toda mecha para aquellos tiempos.

En 1948, los señores John Bardeen, Walter Houser Brattain y William Bradford Shockley, todos trabajadores del Bell Telephone Laboratory, se inventan el mayor invento del siglo pasado, El Transistor. Invento que los hace acreedores al Premio Novel de Física en 1956.

El transistor es una cabecita de algún sustrato, normalmente silicio, y tres patas que forman dos uniones bipolares y que permiten bien sea transferir o resistir corriente eléctrica. Este aparatito reemplazó al tubo de vacío cuyo mantenimiento era bien costoso y complicado ya que consumían más energía, generaban más calor, ocupaban más espacio y además se quemaban con mucha frecuencia.

Para entender un poco más la importancia del transmisor, podemos decir que hoy se utiliza en cuanto aparato funcione con electricidad y que la historia de la computación pasó de ser, tras su invención, basada en tubos de vacío a ser basada en transistores y durante mucho tiempo fue así, hasta la invención de los circuitos integrados que incluso cuentan en su interior con miles de transistorsitos.

Con el correr de los años los computadores que se crean son iniciativas más de organizaciones que de individuos. La llegada de los transistores y la probada eficiencia en los trabajos de procesamiento de información harán entrar con fuerza en nuestra próxima edición a los computadores como herramientas indispensables para las empresas.

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